No me importan las críticas sobre si "7 días en La Habana" repite la misma fórmula de otras tantas películas que filman una ciudad con las cámaras de varios directores. Me emocioné; culpa de la nostalgia, puede ser. Pero más que todo admiré la capacidad de cada uno de los creadores de ver la isla de manera doméstica; independientemente, si es que eso es posible, de debates ideológicos o políticos. Sí, hay clichés, pero Cuba es invariablemente un completo y eterno cliché.
Y los hilos que la tejen son los más recurrentes de mi adolescencia en la isla: el Festival de Cine, los extranjeros, las despedidas, la música, los amores, el mar, en fin, el mar.
Mi día favorito? El martes. Kusturica haciendo de él mismo es impagable, aunque El domingo de "La Fuente" casi casi le gana al servio.