septiembre 01, 2013

todo azul...o rosado, o verde, o el arco iris completo

Este mes de septiembre comienza un domingo. Y mi felicidad doblada comienza al mismo tiempo aunque oficialmente comenzó el viernes, cuando aún era agosto. Pero como puedo decidir lo que quiera sobre los comienzos de mi vida, o las referencias para esos comienzos, pues empiezo hoy y listo. Empiezo a escribir en detalles, a cuidarme más, a contar, a estudiar. Sí, todo esto porque voy a tener un hijo, tan deseado y tan buscado que no puedo hacer menos que gritarlo a los cuatro vientos. A los vientos internéticos, diría yo, pero al final a algunos vientos.

Y es que este descubrimiento, el POSITIVO del viernes, aún no lo sabe nadie, o casi nadie. Los primeros, mi novio (que es marido, pero es y será siempre mi novio) y yo. Metidos en el carro, cerca del hospital donde el examen duró más o menos 2 horas para tener el resultado listo. Así leímos aquel papel demasiado técnico para tanto desespero y casi ilegible a nuestros ojos hiperactivos que querían verlo todo y no lograban descifrar nada. Yo, queriendo interpretar los 118 mIU/ml de acuerdo a la tablita al lado donde aparecían unos 3 o 4 niveles asociados a cada uno de los trimestres del embarazo, y él leyendo lo que había que leer mientras yo insistía que era más una tablita de referencia para la interpretación, siendo que ella decía, simple y llanamente algo como: si este examen fue hecho para diagnóstico de embarazo, puede considerarse POSITIVO. Así, en letras garrafales y lindas, que los dos, yo más aún, no aceptábamos como la verdad total y para nada ambigua. En fin, griticos de felicidad, llanto y aquella sensación de euforia que te hace sentir vagando por los cielos, y con el miedo despertarse una en una cama bien más dura que aquellas nubes. Pero no, nada de sueño, realidad pura, purita.

Los segundos: la gente del consultorio, la secretaria, la enfermera, la doctora, a quién llamé y aunque no estaba después me mandó un correo con una frase linda mencionando lo tanto que mami debe haber hecho desde donde esté para que este resultado haya salido así, tan perfecto.

Y la tercera: mi hermana linda, tan lejana pero tan presente en mi vida desde que nací. La duda en decírselo en principio vino de la exigencia que le tendría que hacer para que se lo callara por 3 meses, el tan dudoso primer trimestre. Pero al final, no logré pensar en no contárselo a la persona más especial que tengo en este momento en esta vida, el pedazo de mami que me sobró, mi imagen casi idéntica que me ha acompañado toda la vida. Imposible. Injusto para mí que no tendría con quien compartir mi felicidad (además del amor que duerme conmigo toda noche); injusto con ella, que sé que se siente sola y a quien poco le he ocultado en esta vida.

Confieso que los días anteriores al examen que me haría la mujer más feliz que yo misma (que era la mujer más feliz del mundo ya) tuve algunos síntomas que indicaban que el positivo no sería así, tan positivo. Y como leía en los blogs de esa internet loca que los síntomas pueden ser los mismos para una situación u otra, pues yo tendía al negativo. Pero Dios me dijo, nada de eso! Y aquí estoy, radiante, me creyendo lo más especial de este universo. Por un lado, porque produzco aquel pedazo que me ata a mi línea de perpetuación en este mundo, ya que la que me puso aquí ya se fue; por otro, porque confluyen en un nuevo ser este amor intenso que tenemos nosotros, se concentra en una persona toda la felicidad que nuestra unión nos ha provocado estos cuatro años.

Y así, este domingo soleado y caliente de invierno se encanta con la noticia, te da la bienvenida y saluda la vida, Maria o Diego o Ana o Gabriel.
4a semana = El bebé es apenas una bolita microscópica que se llama "embrión", todavía no se parece mucho a un bebé. Tiene el tamaño de una semilla de amapola. En estos días está acomodándose en el útero y sus órganos están empezando a desarrollarse. Ahora también está creciendo la placenta, que será muy importante para tu embarazo. La placenta es por donde el bebé recibirá el oxígeno y los alimentos (en forma de nutrientes) que entren en tu sangre. Al final de esta semana la placenta comenzará a funcionar. También en esta semana está creciendo el saco amniótico, la bolsa en la que el bebé estará flotando en líquido amniótico durante todo el embarazo.