Hace algunos años, André Lima, diseñador de moda brasileño, entró en lo de la decoración, igual a muchos lo han venido haciendo. De su colección en especial me encantó un pufe (ni idea como se dice en español) que usa una técnica de costura increíble y desconocida para mí hasta hace algún tiempo.
Después de mucha investigación, hallé un sitio donde dan las instrucciones paso a paso. Claro que tendré que adaptar las medidas, aunque ni idea de cómo lo haré. tutorial: how to make a round pintuck pillow
No sé si este feriado (6 días, del 15 al 20 de noviembre) tendré tiempo de hacerlo, pero está en mis planes.
Con el poco espacio que tengo en la cocina y la gran tendencia de la que padezco para acumular objetos, instrumentos y cacarecos de esta parte de la casa, tengo que inventarme la mejor manera de organizar todo de una manera práctica y que quede a mano. Más ahora que heredo otros tantos de mi hermi que se muda a otro país.
Los libros de cocina, que no son tantos ni muchos menos, pero que ya se aprietan de cualquier manera en una repisita pobre que tengo sobre la mesita del desayuno, ya no aguantan más. Aquí, algunas inspiraciones que encontré. Muchas son sueños; y pocas, realmente realizables en mi pequeño espacio.
Giulia y los Tellarini es un grupo de esos que no sabes si conoces de hace mucho o poco tiempo porque su música es completamente no temporal. Mezcla de todo y todas las épocas, con un gustico más de pasado, eso sí.
Los conocí en 2008 por lo de la banda sonora de Vicky Cristina Barcelona de Woody Allen, y me enamoré.
No sé si tienen otro disco pero Eusebio, el único que he encontrado, es una joya.
Domingo de almuerzo árabe con derecho a visita de emergencia al Mercado Municipal de Sao Paulo, uno de los lugares más pintorescos de esta ciudad. Nada planeado, por eso un corre corre tremendo. Mi linda hermana me acompaña en la locura y a pesar de corta, tenemos, de nuevo, una de las experiencias sensoriales más ricas de la metrópolis: un universo infinito de aromas, colores y sonidos que embriagan y enamoran. El descubrimiento de ingredientes alucinantes como el misk (o almizcle, piedritas de una resina vegetal, nada animal, tan olorosa como cara) y el agua de azahares (en portugués, água de flor de laranjeira) hacen que el desespero de la prisa valga la pena. El calor y la luz linda del día aceptan de buen agrado este almuerzo tardío, muy tardío, que se une al comienzo de la noche y brinda una vez más al acto indescriptible que es cocinar por placer y para gente querida.
No me importan las críticas sobre si "7 días en La Habana" repite la misma fórmula de otras tantas películas que filman una ciudad con las cámaras de varios directores. Me emocioné; culpa de la nostalgia, puede ser. Pero más que todo admiré la capacidad de cada uno de los creadores de ver la isla de manera doméstica; independientemente, si es que eso es posible, de debates ideológicos o políticos. Sí, hay clichés, pero Cuba es invariablemente un completo y eterno cliché.
Y los hilos que la tejen son los más recurrentes de mi adolescencia en la isla: el Festival de Cine, los extranjeros, las despedidas, la música, los amores, el mar, en fin, el mar.
Mi día favorito? El martes. Kusturica haciendo de él mismo es impagable, aunque El domingo de "La Fuente" casi casi le gana al servio.